Lo que ocurre realmente cuando trabajas en un país diferente al tuyo

 

Luna de miel

Cuando decidimos, como en mi caso, vivir y trabajar en un país diferente al que nos vio nacer y crecer experimentamos en diferentes grados un shock cultural. Que la experiencia sea más o menos positiva depende de varios factores pero hay dos fundamentales:
– La motivación y preparación del individuo antes de entrar en contacto real con la cultura de acogida
– El establecimiento por parte de la empresa de buenas prácticas a favor de la diversidad
Desde el momento en que la persona viaja hasta que regresa a su país se aprecian diferentes altos y bajos:
– 1. “Luna de Miel”, contacto: ocurre al inicio del encuentro intercultural y suele durar menos de un año. Se mantienen las relaciones interpersonales cordiales y superficiales con los anfitriones. Las emociones que se producen son generalmente entusiasmo, fascinación, euforia y curiosidad por descubrir novedades

– 2. “Shock cultural” -crisis, desintegración y reintegración-: tiempo después, las diferencias de lenguaje, valores ideología y comportamiento en general, que al inicio le parecían atractivas, son causa de pérdida de autoestima de la persona, porque encuentra que su forma de comportarse no es adecuada para su entorno.

Existen dos aspectos en esta etapa uno de desintegración, que es la etapa propiamente de crisis, en que el individuo empieza a ser consciente de las diferencias culturales y otro de reintegración, en que no acepta las diferencias culturales y afirma sólo la cultura de origen.

– 3. “Adaptación inicial” -recuperación, autonomía-: durante esta etapa la persona encuentra formas de manejar las nuevas situaciones, y empieza a superar las emociones y los sentimientos que experimentó durante la etapa de crisis. El individuo se muestra relajado y es capaz de mantener relaciones interpersonales cálidas. Manifiesta seguridad en sí mismo y es capaz de empatizar con los demás.

– 4.“Aceptación, integración, conectiviad“ -adaptación, independencia: es la etapa donde en la cultura de acogida se comienza una red social más afianzada, se siente internamente una sensación de haber crecido, de haber ganado. Se comienza a tener visiones más realistas acerca de la otra cultura, la gente y costumbres. Se siente que la cultura de origen se ha vuelto un poco extranjera. Se tiene una sensación real de bienestar, de aceptación y conectividad cuando se ha adaptado al nuevo mundo.

¿Qué puede hacer el expatriado para facilitar el proceso de integración?

Estar dispuesto a aprender sobre la cultura anfitriona y adaptarse a ella como así también a lidiar asertivamente con el conflicto, buscando el entendimiento entre las partes, estar abierto al cambio y saber lidiar con el estrés y adaptarse a entornos cambiantes.

¿Qué puede hacer la organización para permitir el proceso de integración?

1. Apoyo de la dirección general, desempeñando un papel activo y asertivo
2. Establecer programas dirigidos a alcanzar la diversidad cultural
3. Facilitar que todos los implicados trabajen en equipo y se impliquen en el proceso de integración del nuevo colaborador
4. Establecer una filosofía corporativa que regule las políticas de diversidad
5. Los objetivos de capital humano (que incluyen la diversidad) se presentan como componentes esenciales para el logro de la satisfacción del cliente y de las utilidades.

Las organizaciones se enfrentan a importantes retos para conseguir que la diversidad de sus empleados se convierta en una ventaja: valorar realmente la diversidad de los trabajadores; equilibrar las necesidades de los individuos con la justicia para el grupo; superar la resistencia al cambio; fomentar la cohesión del grupo; garantizar una comunicación abierta; conservar a los mejores empleados y gestionar la competencia por las oportunidades.

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2 Respuestas a “Lo que ocurre realmente cuando trabajas en un país diferente al tuyo

  1. Hola, Carmen! Interesante artículo. La verdad es que me identifico con ciertos sentimientos de los que explicas. No obstante, en mi caso, la etapa 2 -shock cultural- no ha sido tan severa. Quizá porque ya había trabajado en otros países antes de trabajar en Eslovenia.

    En cualquier caso, coincido contigo al 100% en la necesidad de que la Dirección se implique directamente en la acogida de los expatriados, tanto personalmente como fomentando que estos se relaciones diariamente con muchos empleados dentro de la empresa, y no sólo con el equipo.

    Creo que los expatriados aportan mucho valor añadido para una empresa porque a menudo tienen una visión diferente para resolver el mismo problema, lo cual, en este mundo donde la innovación y la creatividad juegan un papel crucial, no tiene precio.

    Un saludo!

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    • Muchas gracias por tu comentario, Javier, así es, contar con equipos de profesionales de diversas culturas conlleva una innumerable cantidad de ventajas, y un alto valor agregado. Respecto a lo que comentabas de que en tu caso la fase de shock cultural no ha sido tan severa, tampoco lo fue en mi caso, pero sí que he vivido muchos casos diferentes, pienso que depende de muchos factores, en cualquier caso el haber vivido otras experiencias similares, el estar abierto al cambio y el convertirse en expatriado por convicción y no por obligación pienso que facilitan enormemente el proceso. Un saludo!

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